viernes, 17 de abril de 2015


Crítica: SE LEVANTA EL VIENTO
Título original: Kaze Tachinu

**** (MUY BUENA)

Japón. 2013.  127 minutos. Hablada en japonés, alemán, italiano y francés con subtítulos en castellano.
Dirección: Hayao Miyazaki. Guión: Hayao Miyazaki. Producción: Estudio Ghibli. Elenco: Hideaki Anno, Hidetoshi Nishijima, Miori Takimoto, Masahiko Nishimura, Mansai Nomura, Jun Kunimura y Mirai Shida. Dirección de arte: Yôji Takeshige. Música: Joe Hisaishi.
Distribuidora: Cinemátiko y Fuera de lo Común Distribución.
Fecha de estreno en Argentina: 16 de abril  de 2015
Calificación: Solo apta para mayores de 13 años.


Luego de haber realizados clásicos como “Mi vecino Totoro” (1988) o “El viaje de Chihiro” (2001), Hayao Miyazaki decidió despedirse del cine con “Se levanta el viento” (Kaze Tachinu). Su onceava película marcará un antes y un después de la obra de Miyazaki en la historia del cine de animación.
En esta despedida elige alejarse un poco de una de sus marcas autorales más características, la fantasía, para contarnos con un tono realista la biografía de Jiro Horikoshi, un ingeniero aeronáutico japonés que diseñó aviones de combate para la Segunda Guerra Mundial. Vale aclarar que se tomó varias licencias históricas.
“Se levanta el viento” cuenta la historia de Jiro, un niño admirador del famoso diseñador aeronáutico italiano Giovanni Caproni que sueña con ser piloto pero su miopía se lo impide. Es por eso que Jiro comienza a trabajar para una importante compañía japonesa de ingeniería, donde se convertirá en el más reconocido e innovador diseñador aeronáutico del mundo. El film, enmarca la vida de Jiro dentro de algunos de los acontecimientos históricos claves de Japón como el terremoto de Kanto de 1923, la Gran Depresión, la epidemia de Tuberculosis y la participación de Japón en la Segunda Guerra.
Pero el film no solo cuenta cómo Jiro se convirtió en un reconocido ingeniero, también despliega momentos oníricos, cuando en sueños puede encontrarse con su ídolo Giovanni Caproni, y una historia de amor. Se trata de la relación de Jiro con Naoko Satomi, en donde Miyazaki deja volar su poética, y crea escenas que quedarán guardadas para siempre en la memoria del espectador, como cuando la pareja se conoce en el tren y ella atrapa el sombrero que Jiro pierde a causa del viento o cuando juegan con aviones de papel en el balcón. Esta historia de amor estará signada por la tragedia. Nuevamente la tuberculosis aparece en la obra de Miyazaki como lo hizo en “Mi vecino Totoro”. Una enfermedad que marcó la vida del director japonés ya que su propia madre falleció a causa de padecerla.
La animación es impecable, propia del estudio Ghibli. Las escenas como la del terremoto con grandes planos abiertos y grandes multitudes logran de este, un relato épico.
La película no está destinada a los más chicos, se trata de  una historia adulta, de  más de dos horas de duración. Seguramente tampoco será la más recordada de la filmografía de Miyazaki pero es innegable que está presente su marca autoral, aquello que hace reconocible una película de este maestro de la animación.  Ver “Se levanta el viento” es cines es la mejor manera de despedirnos de Miyazaki, más aún cuando tenemos la posibilidad de escuchar las voces originales en japonés.



Trailer de "Se levanta el viento"


Dalinger, E. Ezequiel.


No te olvides de hacerte Fan en Facebook.com/zonadeanimacion 

0 comentarios :

Publicar un comentario