jueves, 3 de septiembre de 2015


Crítica: SHAUN, EL CORDERO: LA PELÍCULA
Título original: Shaun the sheep. The movie

**** (MUY BUENA)

Reino Unido / Francia. 2015.  85 minutos. 
Dirección: Mark Burton y Richard Starzak. Guión: Mark Burton y Richard Starzak. Una producción de: Aardman Studios. Producción: Paul Kewley y Julie Lockhart. Fotografía: Copping y Dave Alex Riddett. Diseño de producción: Matt Perry. Edición: Sim Evan-Jones. Música: Ilan Eshkeri.
Distribuidora: UIP.
Fecha de estreno en Argentina: 3 de septiembre de 2015
Calificación: ATP (Apta para todo público)


El cordero Shaun tuvo que hacer un largo recorrido antes de tener su propia película. La nueva propuesta del prestigioso estudio Aardman es un spin off de en el corto ganador del Oscar “Wallace & Gromit: Una afeitada al ras” (A Close Shave, 1995). Allí Shaun hizo su primera aparición en la pantalla como un personaje secundario. Su primer gran protagónico  llegó en 2007 cuando se estrenó su propia serie de televisión.
Utilizando la artesanal técnica del stop-motion, la especialidad de la casa Aardman, “Shaun, el cordero: La película” es una propuesta simple, divertida y con el condimento extra de que se trata una película silente, ya que no hay diálogos (no son necesarios). A través de estos personajes modelados en plastilina, la técnica se evidencia, la marca del artista se evidencia, y eso es lo que hace único a este proyecto. Aquí no se busca imitar la realidad como en las películas de animación realizadas en CGI. Evidenciar el artificio es justamente el atractivo más grande de la película.
En esta nueva aventura, el cordero Shaun sigue viviendo junto a su rebaño en la granja, y para divertirse deciden hacer una broma al granjero pero nada sale como lo habían pensado. El granjero tras un golpe en la cabeza queda amnésico y se pierde en la gran ciudad. Shaun y sus amigos se sienten responsables y deberán ir tras su rescate.
Esta comedia dirigida a los más pequeños es simple pero eficaz y se apoya en el humor ingenuo y en el slapstick para entretener.  No pierde el ritmo en ningún momento. Los personajes a través de sus gestos, y movimientos, cual si fueran Buster Keaton o Charles Chaplin, son los encargados de garantizar risas.
“Shaun, el cordero” le permite al estudio Aardman volver a sus raíces, hacer una producción más artesanal, por fuera de Hollywood. De esta manera consiguen una libertad creativa que hubiera sido imposible dentro de una coproducción con una mayor. Aardman logra nuevamente combinar de manera exitosa arte y técnica que da como resultado una de las mejores películas animadas del estudio.


Trailer "Shaun, el cordero: La película"

Dalinger, E. Ezequiel


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